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El Conciertazo de BM06: The Cult.
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Tras una ligera espera que sería compensada por la gran calidad de su actuación, The Cult, la banda liderada por
Ian Astbury y Billy Duffy emprendió el concierto, con Lil' Devil siguiéndola de
Sweet Soul Sister ante un público de aproximadamente 8.000 personas completamente entregado. A pesar su edad, tanto Ian Astbury (44) como Billy Duffy (45) siguen manteniendo ese empuje que manifestaban sobre el escenario a finales de los
ochenta. A lo largo de casi dos horas, no dieron ni un respiro al auditorio . Astbury no paró de levantar al público intentándolo incluso en español, mientras que Billy pulsaba endiabladamente las cuerdas de su guitarra. Brindaron un buen repaso a toda su discografía, con temas legendarios como
Rain, el cual Astbury inició con un grito de ¡Viva España!. Tranquilizaron un poco a la audiencia con el acústico Edie del "Sonic Temple" (1989). Tras una pequeña pausa, finalizaron el concierto con una interpretación colosal de
She Sells Sanctuary.
Varios detalles a destacar, entre ellos su esfuerzo por dirigirse al respetable en español, pero además,
sabiendo que España estaba jugando en ese mismo momento en Elche, Billy hizo unos pinitos con el balón y junto con Ian firmaron dos balones del mundial que chutaron al público con un buena patada, por lo
cual los recogieron la gente que estaba casi al final. Asimismo arrojaron una Pandereta y como no, las
baquetas.
Todo un concierto.
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Joaquín Sabina reunió unos
cinco mil asistentes en el primer concierto BM06
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Con cerca de setenta focos móviles, 80.000 vatios de sonido además de una pantalla de proyección, el acompañamiento musical de Olga Román, Antonio García de Diego, Pedro Barceló, Pancho Varona y Jaime Assúa, y ataviado con frac, bombín y bastón, arrancó Sabina el concierto con su tema
Aves de Paso. El recital obtuvo una estimable convocatoria de sus incondicionales a pesar de su poca publicidad. Hizo dos menciones significativas, una para recordar a la
recién fallecida Rocío Jurado, bien acogida por el público y otra en la que soltó la siguiente cita:
«cada vez que tomamos la autopista del Mediterráneo, el corazoncito que tenemos se acelera porque venimos al Mare Nostrum, a Benidorm, que es el Manhattan del Mediterráneo, lástima que en vez de un Woody Allen, tengáis un Zaplana»
que como era de esperar no fue del agrado de muchos de los asistentes, sobretodo de los locales.Tras ofrecer al respetable un buen número de temas tanto de la nueva hornada como de sus clásicos, concluyo el concierto con
Y nos dieron las diez.
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